Antonio de la Rosa: Pasado y presente de un explorador

Tiempo de lectura : 7min (saboréalo sin prisa)

AutorTimothy Kalton

Fotografía : Posovisual

 

“Creo que ya tengo doscientos años porque a cada expedición le dedico tres o cuatro años de preparación y llevo realizada quince expediciones”

 

Multideportista nato, además de bombero, expedicionario, explorador polar y empresario, Antonio de la Rosa (Íscar, Valladolid, 1969) ostenta un abrumador currículo en deportes extremos en solitario y sin asistencia. Como raider ha destacado durante una década en la élite mundial de los Raids de Aventura (RA), pruebas de cinco días 'non stop'. Su pasión por los grandes retos le ha llevado a realizar travesías marinas, entre ellas la primera navegación en el Círculo Polar Ártico –800 km remando por la costa Oeste de Groenlandia– en 2016, y otras aventuras atlánticas en piragua. En 2019 recorrió los 4.700km de Océano Pacífico que median entre la Bahía de San Francisco (California) y las Islas Hawái, proeza que llevó a cabo en 76 días remando de pie en una embarcación de 'paddle surf'. Además, ha recorrido las mil millas (1.600 km) de la Iditarod Alaska –entre Anchorage y Nome– con esquís y trineo. Y recientemente, en 2025, alcanzó en 39 días de expedición bajo condiciones de temperatura extremas el Polo Sur Geográfico esquiando y con un trineo de 70kg. Estos días se prepara para emprender el próximo verano el que será el mayor y más insólito desafío en su imponente historial: la expedición a remo y en solitario sobre una tabla de 'paddle surf' –prototipo capaz de transformarse en trineo– para atravesar el Paso del Noroeste en el Océano Ártico canadiense, hazaña realizada hace cien años en barco por el mítico explorador noruego Roald Amundsen. Para conseguir esta proeza al límite de lo imaginable, Antonio de la Rosa marcará un antes y un después en la navegación autosuficiente. Para saber más, su último libro: ' Soy agua' (2026) publicado por la Editorial Desnivel



 

 

Mirando tu perfil, veo un deportista polivalente, una persona a la que no sabes por dónde abordar. No hay modalidad deportiva que no te haya tentado…

 

Sí, estoy muy ligado al mundo de la competición. Desde pequeño, con 11 o 12 años, practicaba diferentes deportes. Empecé en natación, luego jugué al rugby en Valladolid, donde vivió hasta los 18 años. Más tarde, ya con 13 años, empecé con el piragüismo, que es el deporte de competición oficial que he hecho durante bastantes años. Luego, una vez que me vine a Madrid con 19 años, seguí con el piragüismo, me lie con el triatlón y el cuadratlón (suma la piragua al Triatlón), así que empecé a participar en copas de Europa de cuadratlón. Fui campeón de España varios años Llegué a ir a seis mundiales entre 1992 y 1998, hice un tercero en un europeo y un séptimo en el mundial en cuadratlón. Nunca me he centrado en un único deporte porque, además de escalado, he hecho submarinismo y mucho esquí de montaña en invierno. 

 

Luego te metiste de lleno en los raids de aventura (RA)

Sí, los probé con un buen amigo bombero. Nos habíamos apuntado en 1996 en un RA en Canarias y nos gustó mucho el rollo. Porque al final es lo que nos apasiona: el contacto con la naturaleza, la larga distancia, el combinar varios deportes. Y me dije: "hostia, este es el deporte que me mola de verdad". Es el deporte en el que realmente me he sentido élite. Empecé a competir en 1997, siguió el patrocinio de Red Bull –el primer deportista de la marca en España–, ya partir de ahí fueron unos años de gloria con mi equipo.

Creamos un equipo casi imbatible en cualquier parte del mundo. Estuvimos disputando las pruebas hasta 2007 más o menos, a un nivel realmente muy serio, siempre en el top tres. Nos mantuvimos unos nueve o diez años en lo más alto a nivel mundial. Eso me ha ayudado a viajar, a conocer muchos lugares ya disfrutar con el entorno y con el deporte.

 

Hasta que aparece el patrocinio de Red Bull, era muy difícil vivir de una disciplina no tan popular como eran los RA. ¿Te lo tomabas como un hobby ?

Sí, era mi hobby . Con 19 años, en 1989 aprobó un puesto de bombero en la Comunidad de Madrid. Soy bombero profesional y trabajé como tal hasta el 2003. La verdad es que nunca pensé que podría vivir del deporte, aunque en un determinado momento me di cuenta de que teníamos la posibilidad de conseguir buenos patrocinios con Red Bull y con PlayStation. Eran unos años en los cuales pues se valoraba económicamente a un buen deportista. Hoy día no se le valora nada y cuesta mucho conseguir dinero. Entonces los raids eran más o menos conocidos, pero tampoco más conocidos de lo que son a día de hoy. Sigue habiendo raids , de hecho yo organizo una Copa del Mundo que tiene una participación importante, se apuntan cuarenta equipos de cuatro.

Sigue siendo un deporte con eco en los medios…

Sí, se dinamizó mucho sobre todo desde que entró en Discovery Channel y creó una realidad alrededor de un evento que se llamó Ecochallenge, que era la mejor prueba del mundo. Lo que hizo fue invertir mucho dinero, atraer a grandes patrocinadores, a Mastercard, crear un evento que valía 30 o 40 millones de dólares y hacer un reality de cuatro o cinco horas con los corredores de aventura. Digamos que nos dio a conocer. En 1998 hicimos terceros en Marruecos y en 1999 fuimos segundos en el Ecochallenge de Argentina.

¿En qué momento cambia todo? ¿Se disuelve el equipo y pasa a tener otros retos más personales?

He tenido dos grandes épocas como jinete. Una época con mi primer equipo, el potente; luego un segundo equipo también de gran nivel, casi igual, porque ganamos muchas pruebas. Hasta que en 2002 tuvimos dos o tres malos resultados. Éramos muy competitivos, queríamos ganar y por circunstancias internas se rompió el equipo. Creé entonces otra formación con tres grandes corredores, Mònica Aguilera –que ha ganado el Marathon des Sables y ha sido campeona del mundo de O-BM (Orientación en Bici de Montaña)–; con Franco Costoya, un atleta extraordinario, y con varias personas más. Creamos un segundo equipo y competimos hasta más o menos 2007. Y ganando dinero.

Después vendría tu afición por la piragua y el kayak…

Cuando corres en un equipo con opciones de estar adelante y tú no vas bien básicamente, te conviertes en una carga para el resto. Por eso decidí no ser lastre para nadie ni llevar a nadie de a rastras. Así que en 2008 decidió dejar de correr RA. A partir de entonces me planteé un reto personal, que fue recorrer las ocho Islas Canarias en ocho días en kayak. Había conocido unos años antes a un amigo en la isla del Hierro y decidió realizar ese reto con él. Pero desgraciadamente él falleció y decidió en 2009 llevar a cabo en homenaje a él, sobre todo un buen amigo. Es mi manera de seguir activo en el deporte y en la naturaleza, sin estar pendiente de un equipo y una forma física determinada. 

 

¿Cómo surgen tus proyectos, como el que preparas para este próximo verano, cruzar el Paso del Noroeste en el Océano Ártico?

Como todo en la vida. Igual que tengo proyectos empresariales, tengo proyectos deportivos. Ves un reportaje en televisión sobre un lugar, un sitio en el mapa, una actividad que alguien ha realizado… y a lo mejor conectas. Hace años que leo sobre Amundsen y he ido al Polo Sur como fue Amundsen. El explorador noruego fue el primero en realizar el Paso del Noroeste con un barco hace cien años. Y a partir de ahí, piensas, estudias, ves lo que significó ese Paso, que fue una apasionante aventura. Y te dices “si a mí me gusta el paddle surf, ¿por qué no hacerlo en paddle surf?” Empiezas a investigar y "hostia, creo que sí se puede. Vamos a intentarlo" . Y así surge la idea. Luego, piensas en el tipo de barco más idóneo, en cómo llegar al punto de salida, etcétera... Necesitas construir una embarcación, buscas quién es capaz de hacerlo, quién se quiere involucrar contigo con patrocinios. Es un trabajo. Creo que ya tengo doscientos años porque cada expedición me lleva tres o cuatro años de preparación y llevo realizadas quince expediciones.
También estoy pensando en una expedición en el Océano Índico, el único que me falta para completar todos los océanos, que a lo mejor realizado en 2027.

 

¿Te cuesta recuperar el desgaste psicológico y físico a tu regreso de las expediciones?

No, no me cuesta. Si ha sido muy agotador básicamente, tu cabeza no está para pensar al día siguiente. Cuando volví del Polo Sur, que vine de reventado, con índices de sales y de proteína muy bajos, me llevó dos o tres meses recuperarme esencialmente y poder empezar a hacer deporte. Aunque cada vez voy notándolo más. Tengo casi 57 años y a día de hoy creo que puedo asumir cualquier reto a nivel físico, pero dentro de cinco años habrá objetivos deportivos que mi organismo no estará preparado para hacer. Tendré que plantearme proyectos que no demanden tanta fortaleza física.

Tu próximo reto es el Paso del Noroeste en el Ártico canadiense. ¿El más complejo de los que te has planteado hasta ahora?

Creo este tiene una variante importante que no he tenido que considerar anteriormente: la fauna. En esos 3000 km de expedición habrá días en los que me voy a encontrar con ellos. Tal vez me tenga que defender de un animal salvaje, algo que a día de hoy no me ha pasado. Bien es verdad que cuando hice la travesía Iditarod, de 1700 km, y crucé Alaska desde Anchorage hasta Nome, pasando las costas del Mar de Bering, los últimos días había la posibilidad de encontrarte algún oso pardo que se estuviera despertando de su hibernación.

Llevaba un spray de pimienta a mano, pero no tiene nada que ver un grizzly, que si te escucha va a huir, a un oso polar que es un depredador brutal. No comen personas, no somos su alimento, pero en un momento de necesidad podrían llegar a atacarte.

También me preocupa el hielo que encontraré, el avance de la banquisa – capa de hielo flotante formada por la congelación del agua de mar en los océanos polares para confirmar que en julio comenzará a abrirse y pueda pasar.

Eres la primera persona que va a intentar cruzar el Paso del Noroeste, además en una embarcación de tan solo 7x1,5 metros…

Sí, ya ha habido alguna persona que lo ha intentado y ha tenido que ser rescatado. Llegó a hacer unos 300 km. También ha habido un par de personas más que lo han intentado, pero solo han hecho un trocito. Yo voy a intentar completar los 3000 km de la travesía.

Contando que habrá días que tal vez no pueda remar, me puedo ir a dos meses y medio o hasta tres meses. Quiero empezar cuanto antes para intentar no irme más allá de octubre.

¿Cómo encaras la alimentación, reponer los depósitos energéticos, estar siempre con fuerzas y mantenerte psicológica y básicamente bien?

Lo más importante es intentar llevar el menor peso posible. Tienes que buscar una comida que tenga muchas calorías y muy poco peso. Desde hace quince años llevo en todas mis expediciones comida deshidratada o liofilizada. Simplemente necesitas hervir agua y comer.

Lo que hago yo es llevar unos cartuchos de gas o combustible líquido. Consumo entre 4.000 y 5.000 calorías diarias. Utilice tres comidas calientes liofilizadas. En esta ocasión llevaré ese gran producto español llamado ØKRE. Esto no va a fallar. He podido comprobar que gran parte de la comida liofilizada que hay en el mercado es realmente muy mala de sabores y encima lleva un montón de aditivos, de colorantes, de cosas artificiales que al final ni siquiera son saludables. Y en una expedición así, en la que el gasto energético es brutal, necesitas que toda la energía que entre en tu organismo sea limpia y no te perjudique orgánicamente. Por eso es muy importante llevar comida de calidad.

Hoy parece que se utilizan los términos expedición, exploración y aventura como sinónimos… ¿no hay una cierta confusión semántica?

Sí, se oye hablar del aventurero, del explorador, del expedicionario... Creo que aventurero es aquel que le gusta la aventura, que es salir de la zona de confort y buscar los límites, buscar los entornos complejos.

La expedición o la exploración es otra cosa y mucho más difícil porque ahí tienes que hacer algo que nadie ha hecho. Una aventura es un fin de semana en la montaña. Una bonita aventura: vas a un lugar, sales de tu zona de confort y te exponen un poco al medio.

Hay mucha gente que te dice: "Voy a una expedición de fin de semana a subir el Aneto". Eso no es una expedición, es una aventura. Has hecho una actividad deportiva, no una expedición. Creo que esa palabra está muy prostituida a día de hoy. En una expedición tienes que asumir una serie de riesgos, tienes que hacer algo innovador, algo diferente. Y hoy día ya es difícil porque hay mucha gente que ha hecho de todo, prácticamente está todo explorado.

Desde que ya no hay mapas, desde que ya no hay huecos en blanco en los mapas, es muy difícil explorar.

Tú dilatada biografía en expediciones en solitario es inspiradora y demuestra aún hoy que se pueden realizar retos extraordinarios…

Todavía hay lugares que están vírgenes, explora lugares a los que no ha ido nadie, o hacer diferentes actividades en un medio diferente como estoy haciendo. Me considero no sé si un explorador, pero sí un expedicionario porque estoy realizando actividades que comprometen, que entrañan un riesgo, en entornos complejos y en solitario, sin ningún tipo de seguridad en muchas ocasiones, sin un respaldo . Exponerte a los riesgos es intrínseco al concepto de expedición o de exploración. Entonces, sí que estoy asumiendo esos riesgos y sí me considero explorador.

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